Los Reinos Del Cielo

| 21.05.2019

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Este es el peligro de ver la meta de la redención como nuestra mudanza de la tierra al Cielo en lugar de nuestro éxodo del reino de las tinieblas a la entrada al Reino de los Cielos. Estamos siendo redimidos. Es el Reino de Dios porque Dios es su Gobernante supremo. Si el Cielo es el Trono de Dios, entonces, en un sentido de la palabra, dondequiera que se encuentre el Trono de Dios, ahí se encuentra el Cielo. Frecuentemente, pensamos que el Cielo es la nueva Jerusalén con su calle de oro y muralla de jaspe. Los Profetas hablaron sobre la gloria de Jerusalén que llegaría. Añoramos el amor, el gozo, la paz y la justicia del Cielo. Estos son nuestros tesoros eternos. El propósito de la resurrección de entre los muertos no es para ayudarnos a escapar del Anticristo, ni de la gran tribulación, ni para vivir en el reino espiritual; es para ayudarnos a vivir nuevamente sobre la tierra. Todo esto se hizo en la tierra hasta la aparición en ella del reino de Cristo. El amor, el gozo, la paz y la justicia que añoramos no se encuentran en el reino espiritual en sí. Pero la felicidad humana nunca depende de riqueza mineral. Pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera. Nuestra meta es hacer nuestro hogar eterno en la nueva Jerusalén, que es el Reino de los Cielos.

La transformación resultante de todo lo que somos nos hace buenos partidos para residir en el Reino de los Cielos. Y así por todas las escrituras del Nuevo Testamento. Estamos siendo redimidos. Si bien la Biblia no nos da una respuesta evidente, podemos sacar algunas conclusiones analizando ciertas creencias de los judíos del primer siglo. Lo que estamos añorando es Cristo, no el morir e ir al reino espiritual. En enero de el profeta José Smith recibió una revelación que aumentó su entendimiento de los requisitos que son necesarios para heredar la gloria celestial. Se trata de la ciudad que tiene cimientos sólidos y que los patriarcas vivieron buscando. Lo siguiente es dirigido a Cristianos: Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Un concepto muy usado por los Cristianos es que el Cielo es un lugar espiritual sobre nosotros al que iremos cuando muramos, si Dios nos considera dignos. Esta es la venida del Reino de los Cielos a la tierra. El amor, el gozo, la paz y la justicia que añoramos no se encuentran en el reino espiritual en sí. La meta de la redención Cristiana es transformarnos a la imagen del Señor Jesucristo para que Dios en Cristo pueda habitar en nosotros. El amor, el gozo, la paz y la justicia que añoramos no se encuentran en el reino espiritual en sí.

Lo que estamos añorando es Cristo, no el morir e ir al reino espiritual. Es un lugar de espera hasta que suceda el siguiente gran acto de redención—el regreso de Cristo a la tierra y la redención de los cuerpos de los santos victoriosos. El Cielo, como hemos dicho, es el hogar del santo en este momento. Él ya no quiere nada que ver con el pecado y la muerte que reina sobre la tierra. En enero de el profeta José Smith recibió una revelación que aumentó su entendimiento de los requisitos que son necesarios para heredar la gloria celestial. El menor de los miembros del Reino es mayor de lo que cualquiera de los Profetas Hebreos fue en su día porque el primero ha sido creado una piedra viviente, una habitación en el Templo eterno de Dios. El mundo no es nuestro hogar. Del dolor a la comodidad perfecta. De hecho, llegar al Reino de Dios debería ser la meta principal de nuestras vidas; esto debería ser la motivación todos nuestros pensamientos y acciones. Nosotros, los que tengamos la suerte de escuchar la voz de Dios y ser alzados delante de Su trono, seremos purificados por el juicio y el castigo de Sus palabras, y seremos vencedores ante los desastres, las primicias que son obtenidas por Dios. Esto ha sido ordenado por Dios. Es el Reino de Dios porque Dios es su Gobernante supremo. Ellos son criaturas nuevas, habiendo sido transformadas a la imagen del Señor Jesucristo.


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La felicidad humana primero se encuentra en las relaciones, y después en ambientes de paz y gozo. El mundo no es nuestro hogar. La redención es la restauración al dueño legal de aquello que había Los Reinos Del Cielo perdido originalmente, al hombre se le dio el Paraíso sobre la tierra, un medio ambiente perfecto en el cual vivir. Es porque tenemos este tesoro en vasijas de barro. Véase D. Los cielos le fueron abiertos, y él vio el reino celestial. El pecado, la rebelión y la guerra se originaron en el reino espiritual. De la tristeza a la alegría. Hebreos —NVI El punto es el siguiente, nuestro hogar eterno sí es el Cielo, pero no en términos de otro lugar que se encuentra en el reino Sparkle 2. Si nos detenemos a pensar por un momento, el deseo de nuestro corazón no son perlas, ni rubíes, ni diamantes. Nuestra meta es hacer nuestro hogar eterno en la nueva Jerusalén, que es el Reino de los Cielos. El reino espiritual por sí mismo no puede producir amor, gozo, paz y justicia. El Cielo, como hemos dicho, es el hogar del santo en este momento. El Día del Señor es el triunfo del ejército de los Cielos, no la evacuación de una novia débil y derrotada.

La gloria que alcancemos depende de la magnitud de nuestra conversión, tal como se expresa mediante la obediencia que demos a los mandamientos de Dios. Todos los testigos de Dios han anunciado la venida de la Presencia, del reinado, de la Gloria de Dios sobre la tierra. Observa que Pablo siempre enfatizó ir a estar con el Señor, no el ir al Cielo como si fuera un lugar. Existe algo en su espíritu que lo jala hacia la gloria y la belleza del Paraíso espiritual. Lo siguiente es dirigido a Cristianos: Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Ellos son criaturas nuevas, habiendo sido transformadas a la imagen del Señor Jesucristo. El propósito de la resurrección de entre los muertos no es para ayudarnos a escapar del Anticristo, ni de la gran tribulación, ni para vivir en el reino espiritual; es para ayudarnos a vivir nuevamente sobre la tierra. Esta meta no se consigue con un solo intento, sino que es el resultado de una vida entera de rectitud y constancia de propósito. Por esto nos volvemos candidatos para la ciudadanía en la nueva Jerusalén. Y así por todas las escrituras del Nuevo Testamento. Este es el hermoso destino que Dios ha preparado para nosotros los humanos. Cuando Dios en Cristo esté reinando en nosotros en esplendor tranquilo, entonces nosotros llevaremos el Cielo a dondequiera que vayamos. Sin embargo, nosotros los Cristianos esperamos con alegría nuestra estancia en el reino espiritual mientras esperamos la resurrección de nuestro cuerpo.

Éste es su hogar. Las personas aquí en la tierra que las poseen Los Reinos Del Cielo siempre son felices; frecuentemente, son amargadas y malas. Después de la resurrección, todos nos presentaremos ante el Señor para ser juzgados de acuerdo con nuestros deseos y acciones. Todos los testigos de Dios han anunciado la venida de la Presencia, del reinado, de la Gloria de Dios sobre la tierra. El amor, el Ceilo, la paz y la justicia que añoramos no se encuentran en el reino espiritual en sí. Con base a esta Sallys Studio: Edición Coleccionista, algunas personas se han preguntado qué relación tiene el reino de los cielos con el Reino de Dios. Hebreos —NVI El punto es The Last Express siguiente, nuestro hogar eterno sí es el Cielo, pero no en términos de otro lugar que se encuentra en el reino espiritual.


Комментариев: 5 на “Los Reinos Del Cielo

  1. Zulura

    El Día del Señor es el triunfo del ejército de los Cielos, no la evacuación de una novia débil y derrotada. Existe algo en su espíritu que lo jala hacia la gloria y la belleza del Paraíso espiritual. Suponían que, a la llegada del Mesías, los muertos resucitarían, el juicio se llevaría a cabo, sus enemigos serían destruidos y ellos finalmente recibirían gran honra y dignidad como nación.

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  2. Faugrel

    Estamos siendo transformados a la imagen de Cristo. Existe algo en su espíritu que lo jala hacia la gloria y la belleza del Paraíso espiritual. Lo mismo pasa con aquellos que viven en mansiones.

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  3. Satilar

    Del encarcelamiento a la maravillosa libertad. Si el Cielo verdaderamente va a bajar de su lugar actual para habitar la tierra, entonces todo lo que nosotros deseamos va a venir a la tierra. Nuestro espíritu añora ser liberado de nuestros cuerpos físicos para ir a la Jerusalén de arriba.

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  4. Meztidal

    Del dolor a la comodidad perfecta. Él ya no quiere nada que ver con el pecado y la muerte que reina sobre la tierra. La meta de la redención Cristiana es transformarnos a la imagen del Señor Jesucristo para que Dios en Cristo pueda habitar en nosotros. La redención es la restauración al dueño legal de aquello que había sido perdido originalmente, al hombre se le dio el Paraíso sobre la tierra, un medio ambiente perfecto en el cual vivir.

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  5. Duzilkree

    Pablo sí añoró la redención de su cuerpo, es decir, la resurrección de su cuerpo: Y no sólo ella [toda la creación], sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Romanos —NVI Pablo parece haber dado la bienvenida al martirio que se le acercaba: Yo, en mi parte, ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. Todo esto es verdad. Si el Cielo es el Trono de Dios, entonces, en un sentido de la palabra, dondequiera que se encuentre el Trono de Dios, ahí se encuentra el Cielo.

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